APDH expresa su rechazo a la Reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina.
La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos expresa su rechazo al proyecto de reformar las reglas con que se rige el Banco Central de la República Argentina y condena la media sanción que le dio la HCDN con la honrosa excepción de los 102 votos en contra y las 9 abstenciones.
La idea de un banco central pretendidamente independiente (¿para dejarlo en manos de quién? ¿un suprapoder ajeno a la voluntad ciudadana?), dedicado únicamente a preservar el valor de la moneda, soslayando los múltiples problemas que enfrenta nuestro país y en especial sus habitantes, incluso quedar inerme para enfrentar emergencias y catástrofes como fuera la pandemia del 2020, es quitarle capacidad de maniobra y de servicio público en beneficio de sus ciudadanos.
Si el Estado abdica de su potestad a tener política económica y de regular, por ejemplo, el tope de las tasas de interés, eso lo hará el mercado, como ya se ve en las tasas usurarias que enfrentan millones de endeudados para cubrir necesidades básicas.
Los derechos humanos, consagrados en la Constitución Nacional derivados de tratados internacionales vigentes, serán afectados si el control del sistema financiero argentino, su moneda y la posibilidad de contraer deuda quedan fuera del control del Congreso, tal como manda la Constitución y un sistema democrático.
Parte de su articulado permitirá saltar la manda constitucional de consultar al Congreso para tomar deuda empeñando los activos (Oro, reservas) del Banco con total discrecionalidad.
De igual modo, blindar al BCRA con autoridades que será casi imposible remover mientras las nombran sin restricciones, incluso con menos requerimientos que para nombrar magistrados, quedándose prácticamente a perpetuidad, afecta gravemente la voluntad soberana de los argentinos.
El propósito de la reforma es, a la vez, un reaseguro para el gran acreedor del país, el FMI, de que sus reglas se mantendrán consagradas al único objetivo que es el repago de las deudas contraídas de modo insustentable y de dudosa legalidad.
De lo expuesto, nuestro rechazo completo a la pretendida idea de quitar de las manos de la democracia a un organismo fundamental para la existencia de una nación digna de tal nombre.
