APDH expresa su más enérgico repudio ante la disolución del Coro Nacional de Niñxs

APDH Nacional

La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) expresa su más enérgico repudio ante la disolución del Coro Nacional de Niñxs decidida por el gobierno nacional y materializada a través de un decreto publicado en la madrugada de hoy en el Boletín Oficial, con las firmas del presidente Javier Milei y del jefe de Gabinete Diego Santilli.

La medida constituye una violación grave de derechos humanos fundamentales, específicamente de los derechos culturales de las infancias y del derecho de acceso a bienes culturales públicos, reconocidos en instrumentos internacionales de protección de derechos que Argentina ha ratificado.

El Coro Nacional de Niñxs proporcionaba educación artística de excelencia a veinte niños y niñas de distintos orígenes socioeconómicos. Esta educación integral fue abruptamente interrumpida sin alternativas claras de sustitución.

De modo inconsulto, sin diálogo con las niñeces, sus familias ni con el personal docente y técnico del Coro, el gobierno elimina una herramienta que garantizaba el acceso igualitario a educación artística de calidad. Sin consideración de sus perspectivas ni del impacto emocional, se viola el derecho de las infancias a ser escuchadas en asuntos que la afectan, reconocido en la Convención sobre los Derechos del Niñx.

Además, el decreto que disuelve el Coro no especifica la situación laboral del personal, ni los recursos presupuestarios asignados al supuesto "programa de formación artística" de reemplazo.

Tampoco precisa la modalidad de funcionamiento del nuevo programa ni las garantías de continuidad o equivalencia de sus prestaciones.

El gobierno ha argumentado que la disolución responde a irregularidades vinculadas a la participación de menores que percibían remuneración de la administración pública, invocando la Ley 26.390 sobre prohibición del trabajo infantil. Consideramos que tal justificación es insuficiente e inaceptable porque confunde trabajo infantil con actividad artística de alto rendimiento.

Incluso si hubiera habido una irregularidad legal —lo cual es cuestionable y no ha sido objetado por gobiernos anteriores durante los casi sesenta años de actividad del Coro—, la solución nunca debería haber sido la disolución. Corregir no debería implicar disolver.

Un gobierno que entiende su responsabilidad de cuidado hacia las infancias y hacia la cultura no disuelve instituciones que funcionan. Las fortalece, las mejora. 

Exigimos la revocación del Decreto 687/2026. 

 

ARTES APDH – SECRETARÍA NIÑEZ, ADOLESCENCIA Y JUVENTUD